domingo, 9 de febrero de 2014

Cumpleaños a la distancia

Distancia, "distancia" es una palabra que ya, en mi diccionario cotidiano, se ha convertido en el pan nuestro de cada día.
El sustantivo que se iba a transformar, casi, en mi segundo nombre (y digo casi porque todavía no figura en mi DNI, jaja) allá por junio de 2008, sigue siendo el común denominador de frases que permanecieron y que hoy, siguen resonando.
No es fácil mantener una relación con tanta distancia.
La barrera idiomática es un obstáculo muy difícil de atravesar.
Las diferencias culturales generan mayor distancia.
La distancia enfría los sentimientos.
La distancia crea relaciones "irreales".
Conocer realmente a una persona que vive a tantos kilómetros de distancia es prácticamente imposible.
Y podría seguir, pero no quiero crear tanta "distancia" entre el punto principal del post y esta pequeña introducción. Así que voy a concluir diciendo,  muy sintético y sin detallar punto por punto que: Más allá de la veracidad cierta o errónea de las afirmaciones anteriores (según puntos de vista), yo estoy totalmente convencida, de que puede producirse una distancia abismal aún entre personas que viven dentro del mismo marco socio-cultural, en la misma ciudad o incluso bajo el mismo techo. Y creo que no existe distancia más real que la del alejamiento emocional.
Pero como la geografía no cambia a través de los cristales, hay momentos como éste, en los que la distancia, dice presente. Y este año, nos toca pasar "otro cumpleaños separados". En esta oportunidad, el cumpleaños de mi novio. Separados geográficamente, pero separados al fin. Si hay algo que "la distancia" (la vedette de este post) ha generado en mí, es un mayor grado de creatividad, y he tratado de "reemplazar" mi presencia con algún regalo especial, en las ocasiones que, irremediablemente, solamente se puede "enviar" en lugar de "dar". Pero los años no vienen solos, jaja, y en este momento, siento que mi capacidad imaginativa se quedó paralizada (porque no quiero creer que llegó a su fecha de vencimiento). He pensado mil opciones y ninguna me parece lo suficientemente especial u original, o viable. Tengo la sensación de que nada lo va a sorprender y eso quizás me juega en contra a la hora de elegir algo e incluso me da miedo terminar por no hacer nada por falta de tiempo (mi regalo tiene que atravesar medio globo terráqueo, literal), u optar por la opción más predecible con tal de de mandar algo.
Recapitulando, entre las cosas que hice antes,  me acordé de un regalo (el primero) al que le agregué un retrato de él, hecho por mí y, artesanalmente, lo enmarqué tipo cuadrito. Eso le había, no sólo sorprendido, sino también encantado. :P
Otra de las cosas que tuvo éxito, fue un video, que le hice llegar "en el minuto 0" de su cumpleaños, diciendo que le hubiera mandado una torta de cumpleaños hecha por mí pero (como las demoras aduaneras harían que se intoxique y hasta ahora no he tenido esos deseos asesinos, jeje) al no ser posible me había decidido por un video personal ♥.
Y el último detalle especial, que le agregué a otro presente para darle un toque más cálido, fue una multitud de estrellitas y corazones de colores, hechos a mano, en cartulina, junto con copitos de nieve de papel y cintas, y una carta manuscrita (cosa que hoy en día parece que ya no está a la moda) que pienso que hace llegar las palabras de una manera más cálida a quien las recibe.
Quizás, también, me asusta desilusionar una de las cualidades que siempre dijo admirar de mí, la creatividad.
Con estos ejemplos, me doy cuenta que no es hacer nada del otro mundo lo que estoy buscando, sino algo que siendo común resulte especial, que le saque una sonrisa y le haga sentir mi presencia, sólo que quiero que sea algo distinto a todo lo demás. ¡Y eso es lo que lo complica! 
Es como que, de alguna manera, me acosa la culpa de no encontrar el regalo ideal.
¿Les pasó alguna vez alguna situación similar? Cualquier sugerencia será muy bien recibida y recompensada, en la medida de mis posibilidades, claro está. ;)
Les dejo saluditos y me voy a seguir rememorando a ver si de tanto empeño se me ocurre algún plan.

*♥*♥ Lluvia de corazones y estrellitas en proceso ♥*♥*


¡NOS VEMOS!

viernes, 7 de febrero de 2014

Gatita hacendosa

¡Un momento! No se asusten y, antes de pensar mal, sigan leyendo.
Una madrugada, hace más de 10 años, había tormenta y llovía mucho, yo escuché un maullido desde la casa de mi mamá y, después de buscar por todas partes tratando de seguir el sonido de unos cuantos "miaaauuu", la vi a ella. Estaba asustada, trepada a un árbol y solita…era súper chiquitita, ¡era un bebé.
Como el título bien lo dice, este post se trata de mi "gorda bella", mi gatita, mi amorrr. ♥
Fui adentro a ver que podía encontrar para alcanzar su altura pero no encontré más que una silla, como se imaginarán no llegué tan alto, jaja, aunque, tan pronto como le extendí mis brazos, ella bajó y se abrazó a mi cuello.
Entramos, y ella seguía sin soltarse, ¡ni siquiera un poco! Esperé un rato para darle tiempo a que se calme y me tome confianza, y la bañé. Es que estaba muy sucia, mojada y lleeeeena de pulgas. A una hora razonable de la mañana la llevé al veterinario, y cuando volvimos decidí dejarle la ventana abierta por si quería regresar a su ¿hogar? (yo no sabía si tenía dueño) pero ella no se movió, ¡jaja! Fue un alboroto familiar, porque bueno, yo siempre fui muy amiga de llevar a mi casa  a los animales que encontraba perdidos o "en problemas" (incluso, en una ocasión, aparecí con una liebre lastimada que encontré volviendo a casa O-o), así que mi mamá estaba de muy malos ánimos. Pero, como yo ya vivía sola en ese entonces, le dije que no se preocupara, que yo me la llevaba a vivir conmigo. :)
Y así fue como ella hizo, de mi departamento, su  nuevo "home sweet home".
Los primeros días no fueron fáciles, ella "venía con el tren atrasado" (con hambreeee) así que tuve que enseñarle que a la mesa "NO SE SUBE". Pero ella aprendió rapidísimo, incluso a usar su “baño” y no ensuciar la casa. Mi hermana siempre me dijo que, de tanto verme limpiar, ella se volvió tan hacendosa como yo, jaja. Taaaaanto así que, después de ir al baño, ella ¡limpia los azulejos!
Yo amo los animales, y especialmente a ella, no porque sea hacendosa sino porque es mi gorda bella
¿Algunos de ustedes, tiene alguna mascota con algún talento especial? ;)
Acá les dejo el video de mi “gatita hacendosa”.



Espero que les haya gustado. ¡MUCHAS GRACIAS POR PASAR A SALUDAR!
Besitosss... Bye, bye…


¡NOS VEMOS!

domingo, 2 de febrero de 2014

"Bendita" burocracia

Hace varios años atrás, por medio de una persona que me recomendaron quise tramitar la ciudadanía italiana o española. Resulta que me comuniqué con la persona en cuestión y, no recuerdo después de qué paso, literalmente desapareció. Después yo me colgué y todo quedó allá lejos y hace tiempo. El año pasado, volví al ruedo. Empecé a averiguar, y alguien me dijo que tal vez era más conveniente tramitar la ciudadanía española (yo tengo ascendencia española por mi papá e italiana por mi mamá) ya que no necesitaba traducir documentos como partidas de nacimiento, de matrimonio de mis padres, etc. Me puse en contacto con el consulado español y se me cayó cualquier expectativa positiva que podría haber tenido al escuchar como respuesta que, por la crisis que está transitando España en este momento, no era posible acceder a la ciudadanía española, siendo nieta de españoles (3º generación), y que podía estar al pendiente de cualquier modificación a esa cláusula pero no era probable por el momento.
Confieso que al colgar el teléfono me quedé con un poco de bronca, un poco conmigo misma, por haberme colgado unos años atrás, y otro poco porque lo sentí un poco injusto. Pero sentimentalismos aparte, y a pesar de las traducciones que según me habían dicho era más complicado, tomé la segunda opción que tenía. Después de unas cuantas llamadas al consulado italiano sin respuesta alguna más que la del contestador automático, decidí presentarme en persona y ver si era viable obtener mi ciudadanía italiana. Volví a mi casa un poco más animada, porque la respuesta fue positiva, hasta que comenzó la pesadilla, de los dimes y diretes, entendidos y malos entendidos, información a medias y desinformación, llamada burocracia. La ayuda de mi mamá no fue para nada en vano, porque ella se encargó de conseguir las partidas certificadas y traducidas al italiano para presentar en el consulado. El siguiente paso a seguir era (ya entregada la documentación pertinente) presentarme en el consulado, llenar un formulario con mis datos, firmarlo y esperar a que me confirmen vía e-mail mi ciudadanía italiana. Pero después de tanta agua debajo del puente, llegó la fecha de mi viaje a Noruega, y con o sin ciudadanía me tuve que ir y posponer el trámite. Estando allá, traté de continuar con el proceso, pero, también después de muchos dimes y diretes, entendidos y malos entendidos, información a medias y mala información, llamadas telefónicas, y mails escritos en inglés y en noruego que me llegaron con respuesta en italiano ¿?, sin sacar nada en limpio llegó nuevamente mi fecha de vuelo con destino a Argentina. Al tercer día de mi regreso a casa me presenté en el consulado para completar el bendito formulario y firmarlo y, adivinen que... Me dijeron que “justo ese día”, no era posible realizar "justo el trámite que yo necesitaba realizar". Volví, ya con una especie de ataque de no sé qué cosa que podría asemejarse a "locura total", que se me tuvo que pasar porque no me soportaba ni yo misma, y volví al día siguiente con mi mejor sonrisa al consulado, con mi novio de apoyo logístico, jeje.
Cuando le comento mi situación a la mujer que me recibió en la oficina correspondiente a mi caso, me dice: ¡Ah! ¡Nooo! ¡Es que es imposible que realices un trámite de este tipo en un país que no sea el tu residencia! Y yo, en ese mismo momento quise tratar de comprender por qué ninguna persona (de las tantas con las que habló mi novio por teléfono en noruega, o las que contestaron nuestros correos electrónicos) fue capaz de decir algo tan simple como eso, pero ya era pasado y no es bueno acoger viejos rencores, así que sólo sonreí y seguí con el procedimiento, completé el trámite y salí de la oficina rumbo a casa, a esperar indeterminadamente que me llegara la "bendita confirmación".
Hace algunos días, abro el correo y encuentro el "BENDITO MAIL" que tanto esperé pero, obvio, estaba escrito en italiano. Lo leí mil y una vez, lo pasé por el traductor de google y se lo leí (en mi italiano "argentinizado", jeje) a mi mamá por teléfono para, fiel a mis manías, estar 110% segura de que las palabras, ahí escritas, eran las que yo esperaba. ¡Y sí! Después de tantas idas y vueltas, resultados frustrados e incertidumbres, al fin obtuve ¡MI CIUDADANÍA ITALIANA!!
Ahora sólo me queda tramitar el pasaporte, pero ya tengo el turno así que no creo que sea demasiado complicado o lennnnto como el proceso de la ciudadanía. ¡Al menos eso espero! Ya les contaré como resulta todo, con fotito incluida. Por ahora celebro mi logro, que tanto me costó pero valió la pena. :)
¡Besos a todos y a cruzar los dedos por el paso final!

Y así quedé... Después de taaaaantos avances y retrocesos O_º


¡NOS VEMOS!