miércoles, 5 de marzo de 2014

El WhatsApp que cambió mi plan original

Iba a publicar otro post, que tenía casi listo, con algunas fotos y "otras cositas" de Noruega, pero tan sólo un WhatsApp, llegó y cambió mis planes por completo.
En realidad, esta entrada, la tenía pendiente desde hace tiempo. No quise escribirla antes, sino hasta "el momento", porque quería reflejar el sentimiento espontáneo que generara lo que logró el WhatsApp que dio un giro al objetivo de hoy para mi blog. Tampoco iba a poder publicarla… Sería muy "sonso" de mi parte arruinar la sorpresa, antes de ser recibida. Ya ven como uno, con los años, aprende a manejar la ansiedad. ;)
Ya dejo el suspenso de lado y les cuento que Rune ¡ya recibió su regalo de cumpleaños! Un WhatsApp con la foto de "mi presente" y la ternura, como siempre (o casi siempre, jeje), de sus palabras bastaron para olvidar el mal trago de los conflictos aduaneros y llenarme de felicidad y satisfacción. Tanto pensar y hondar en busca de mi creatividad (que a veces queda, en algún lugar recóndito, escondida, jaja), para mermar, al menos un poquito la distancia, dio sus frutos y me estampó una sonrisa, imaginando su carita de sorpresa y alegría.
No estoy segura de que haya sido lo suficientemente original ni imaginativo, pero logré que sea especial y ya con eso ¡hay trato! Sé también que hacer feliz a alguien no pasa por un regalo, pero sorprenderlo y mostrarle lo importante que es para mí, y valorar las mil y una formas con las que él nunca deja de asombrarme, para mí, no tiene precio. Por eso era fundamental encontrar, de alguna manera, "el regalo perfecto".
¿El tema? El amor ¡por supuesto! Y qué mejor ícono para identificarlo que los "corazones". Todo partió de ahí… y claro, fue mutando a partir de los lógicos impedimentos que fueron atravesándose en el camino.
Hace tiempo había visto en una vidriera un boxer colorado con corazones blancos, pero me faltaba algo más… Buscaba algún otro detalle que hiciera más bonito al paquete. Siguiendo con el tema "corazones"… Les cuento que mi inspiración, para esta parte, surgió del post de uno de los blogs que sigo que se llama "Desde este lado de mi mundo". Me pareció súper linda la propuesta (GRACIAS por tu aporte, Fernanda) pero necesitaba adaptarla a mis necesidades y hacerla realizable. Se me había cruzado la idea de jabones o velas pero se me hacía que podía llegar a ser muy pesado para enviar por aduana. Se me ocurrió llamar a la prima de una amiga que es una genia con las artesanías (MUCHAS GRACIAS V.) y me recomendó rotundamente lo de los jabones, así que, como nunca había hecho antes, me dio un par de indicaciones y lo demás fue prueba y error.
Ya, con eso, salí de compras, no tenía mucho más tiempo para pensar así que… manos a la obra y a completar el proyecto sobre la marcha, jaja.
El boxer que había visto ya no estaba más, así que me adapté a lo que había y a seguir con lo demás. Conseguir el popurrí (aunque les parezca extraño) fue toda una odisea e incluso ni siquiera encontré lo que realmente buscaba. Después de caminar más de dos horas, terminé comprando flores secas, de colores, en un puesto de flores que, milagrosamente, recordé que había visto, alguna vez, que tenían. Después, encontré algo de popurrí que compré para complementar y opté por esencia de azahar para aromatizar los jaboncitos.
De repente, a mitad de mi maratónico shopping, "vi la luz", jaja. Fui corriendo a la joyería, donde compro usualmente, y pedí el "famoso corazón que se parte en dos mitades". La chica, que me conoce y también a Rune, consiguió que me grabaran las iniciales para el día siguiente ya que tenía que enviarlo con carácter de urgencia (otro GRACIAS para ella). ¡Marche corazón con iniciales en cada mitad! y, en cambio de cadenitas, elegí dos pulseras.
Solamente quedaba la caja para el envoltorio final, que también quería que fuera especial. Un nuevo desafío más… Fui a ver unas de madera, que venden como para que uno las pinte a su antojo, pero recordé la palabra "peso" (peso, no $, aunque en este caso estén íntimamente relacionados) otra vez.
Mareada de tantas vueltas me metí en un negocio de cotillón y, afortunadamente, me mandaron al lugar correcto.
Por último, me faltaban la tarjeta y la cinta para dar el "toque final". Conseguí la cinta que buscaba y la tarjeta… A improvisar…
Me pasé el fin de semana haciendo jaboncitos. "Haciendo y deshaciendo"... fui aprendiendo.

Los ramitos secos, el popurrí y el trabajo terminado de las florcitas (que corté una por una mientras hablaba por tel. con un amigo, que me dio la sorpresa llamándome desde España. ¡Te extraño ami!).
 Los moldes de corazón (GRACIAS mami por prestármelos) listos para volcarles el jabón derretido.
 
 Y los jaboncitos, con perfume y todo, terminados.
 Al final, me inspiré en esta página para la tarjeta y por supuesto, fiel a mi costumbre, la modifiqué y éste fue el resultado.
Como la cajita que me dieron en la joyería no se adaptaba a mi gusto, cuando fui a la papelería a comprar el material para hacer la tarjeta, compré esta otra que me encantó como combinaba con todo lo demás. La cintita ya la tenía en casa :P.
 Así había quedado la caja, decorada, con el regalo.
 Y así, cerrada.

Pero la locura comenzó cuando llegué al correo y tuve que hacer los trámites en la aduana. (Esta parte, es la que, luego del whatsapp de Rune, quedó olvidada. Pero les cuento, a modo de anécdota, y tal vez les recuerde a Bendita burocracia :P)
Después de una hora de cola, al fin llega mi turno. Me preguntan qué hay dentro de la caja y enumero: Un boxer, una pulserita con un dije (de plata), 7 jaboncitos y una tarjeta. Ah! Y el relleno de la caja (que me lo prepararon donde la compré, lindo detalle) que son tiritas como de nylon (¿?). Pasa mi "paquete" por la cinta de scanner (¿?) y me vuelve a preguntar: ¿Qué hay dentro de la caja? Y vuelvo a enumerar: Un boxer, una pulserita… bla, bla… ¿Los jabones son artesanales? Pregunta, y cuando afirmo… ¡Zas! No, vas a tener que sacarlos, si son artesanales no se pueden enviar. La "regla" del envío de jabones es con envoltorio cerrado hermético y código de barra, me "informa". Me hago a un lado de la fila, abro la caja y saco los jabones (en medio de un poco de alboroto de un par de mujeres que ironizaban con la prohibición, una de ellas hasta comentó: ¡Ay! Perfumaste el lugar :), otra: Ni que fuera comida, y una más: Ponele dos o tres si total quién se entera, jaja). Pienso dos segundos y me acerco a preguntar si es realmente necesario que saque todos los jabones, y me contestan: Si no querés arriesgarte a pagar la encomienda y que te la envíen de vuelta a tu casa en vez de llegar a destino, sí. No se diga más, vuelvo a cerrar a la caja (sin los jabones) ato de nuevo el moño y vuelvo al mostrador. ¿Esta es la caja que vas a enviar? Me dice la agente de aduana. Ejem, sí, respondí. Y un nuevo ¡zas! que dice así: No es posible que la envíes de este modo porque va a pasar por muchas manos antes de las del destinatario y tiene que estar "completamente cerrada". Yo siempre digo que esta clase de paquetes… así… todos… coquetos (mirando la caja como si estuviera oliendo "algo extraño" que no era el azahar de los jaboncitos porque ya los había sacado) no son lo ideal. Le comenté que la última vez que mandé una encomienda, me dieron (y me cobraron) una caja del correo que iba sellada y me dijo que lo sentía, que esta vez no tenía una del tamaño adecuado para mi paquete (no le daba el alto), que lo que podía hacer era ir a comprar papel madera y envolverlo en el momento. Ya mis ojos se salían de su órbita, pero qué iba a hacer… Fui a comprarlo y volví con el papel para encontrarme con el tercer ¡zas! También tenés que ir a comprar cinta, porque lo tenés que sellar por completo y acá no tenemos. ¡Jaja! Ya no sabía si reírme o llorar, pero como el que hace treinta, hace treinta y uno… Volví con la cinta, envolví el paquete "cual matambre" y me pregunté en qué estado quedaría el moño de la cinta que había planchado y almidonado, pero me consolé sabiendo que había quedado "herméticamente cerrado y sellado". Anoté todos los datos en el adhesivo que me entregaron y fui, con un toque de "miedito", a entregar de nuevo el matambre, digo, paquete. Y bueh… sin más "zases" me dieron el número de seguimiento,  me cobraron y, finalmente, hoy, Rune recibió su regalo de cumpleaños.

Y hete aquí el WhatsApp que cambió el rumbo del post de hoy.
(♥ Miren el piesito del chanchín ♥)

Las pulseritas, las estrenamos hace un rato, juntos, "live", vía FaceTime. Espero que les haya gustado el regalito y si inspira a alguien ¡bienvenido sea! Un beso grande :)


¡NOS VEMOS!

12 comentarios:

  1. Lástima los jabones que además quedaron preciosos. Ya los llevarás personalmente.
    De todas maneras la creatividad y el amor con que preparaste el paquete llegaron intactos a manos de su destinatario y éso es lo que importa.
    Si no supiera que esa tramitología sucedió en tu país hubiera dicho "Esa es Colombia, siempre con gente poniendo pegas por todo!".
    Abrazos

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    1. Sí, obvio que es lo más importante. Bueno, en realidad ya regalé unos cuantos, jeje. Pero siempre se pueden hacer nuevos. Ahora que aprendí no me para nadie =)
      Colombia, Argentina, etc... Viste como dicen... En todas partes se cuecen habas :P
      Gracias y más abrazos a vos.

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  2. ¡Que lindo!
    El Whats App tiene muchas cosas mala pero también muchas buenas y para bien o para mal su inmediated y facilidad de usar estés donde estés es una de ellas.
    Me parece muy lindo el regalo, más si se hizo desde el corazón. Quiero animarme o a hacer jabones, a ver si saco algo de tiempo, aunque solo sea un resquicio.
    Una pregunta que no me quedó clara al leerte, piensa volver a quedarte en Noruega dentro de poco? Lo pregunto porque como empezaste esos cursos pensé que sería para quedarte.
    Besos

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    1. Totalmente, y, en nuestro caso, nos ayuda muucho, como la tecnología en general.
      Animate, seguro te va a gustar. Hay mucha información en la web para aprender a hacerlos, pero si necesitás preguntarme algo, te ayudo encantada.
      Ésa (la de quedarme) es la intención de mi novio, ja, la mía, mmm... tengo sentimientos encontrados. Ya veremos que pasa pero, por ahora, lo cierto es que vuelvo en abril, a Noruega y a los cursos.
      Gracias por el comentario, me alegro que te haya gustado el regalo. ¡Besitos!

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  3. Muy original tu regalo! Me encantaron los jabones, me gustaría hacer unos para mi. Sin duda tu la sorpresa de tu novio fué maravillosa. Saludos.

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    1. ¡Muchas gracias! Qué bueno que te haya parecido original. Te digo lo mismo que a Piruli, no es que sea una experta pero si puedo servirte de ayuda, encantada.
      Besitos y gracias por tu comentario :)

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  4. Qué hermoso! :) al final lo importante es que está hecho con el corazón, eso le da el toque de originalidad y creatividad perfecto porque pusiste tu corazón y empeño en hacerlo único :)

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    1. Ohhh gracias por tus lindas palabras! Así lo creo también, lo más importante y único es poner el corazón en lo que hacemos ♥. Muchos saluditos y sigo atenta a las novedades de tu viaje. ¡DISFRUTALO A FULL!

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  5. Cuando hay buenas intenciones, se arman cadenas invisibles de buenísima onda y ayudas inesperadas.
    Hermoso todo!!! Y los jaboncitos tienen un aroma increíble, me perfuman toda la habitación. (Doy fe de eso)

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    1. Muy cierto eso, y además no hay mal que por bien no venga... Si no fuera por la prohibición del correo, no tendrías tu habitación taaannn perfumada :P
      Lots of love, my friend ♥

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¡VOLVÉ PRONTO!