martes, 27 de agosto de 2013

Cambio decorativo y reconciliación

Durante todos los años que viví en este departamento renegué arduamente de los baños. Porque no me gustaba el color (es un edificio un tanto viejo y no sé a quién se le habrá ocurrido elegir semejante combinación), porque no tenía suficiente espacio para guardar mis cosas (cremas, secador, planchita, buclera, cepillo de dientes, pasta de dientes, desodorantes, perfumes, sales de baño, y demás productos femeninos indispensables para mi vida diaria, ja), especialmente en el baño principal siendo que es el que tiene ducha y por ende necesito guardar más cosas.
Porque el piso es una pesadilla, ya que cualquiera que ose de dejar caer una sola gota de agua al piso ¡SE NOTA! Y no es que sea obsesiva de la limpieza (aunque dentro de mi entorno social más cercano me han hecho esa mala fama, jeje) pero de verdad que es un piso bastante enemigo de lo estético. Y porque no tenía mesadita, entonces a la hora de lavarme los dientes, peinarme, hacerme limpiezas de cutis, maquillarme, etc... me encontraba en la obvia necesidad de practicar el malabarismo.
Como ya estaba bastante cansada de esta enemistad tan arraigada entre mis baños y yo, pensé lo siguiente: Si no puedes contra tu enemigo, ¡únetele! Y eso hice. Primero organicé las ideas en mi cabeza, de acuerdo a lo que se adaptaba a mis necesidades, a mi gusto y a mi bolsillo (que no es un detalle para nada menor). Tomé las medidas para ver con qué espacio contaba y salí a ver distintas opciones. Lo primero que se me había ocurrido era comprar esos mueblecitos de rattán que es bastante común ver en baños de revistas de decoración. Pero cuando vi los precios, cambié de idea casi instantáneamente. Pensando en lo que me gusta a mí (hablando de deco), me parecen súper lindos los ambientes tipo cuentito de duendes, así que me acordé de una mueblería donde, siempre que pasaba, encontraba muebles que me recordaban a una especie de bosque encantado, jaja. Pero el plan B también tuve que abortarlo después de que absolutamente ningún mueble se adaptaba al espacio de mi baño. Completamente desilusionada volví a mi casa y me puse a buscar en Internet, encontré una mueblería donde hacían muebles a medida y eran del estilo "duende" como yo buscaba. Después de volver loca a la chica que me atendió (con las medidas tan estrambóticas, precios y demás) decidí que el plan C era el que mejor se adaptaba a lo que yo estaba buscando. Y bueno, por la alegría del momento, de haber encontrado una posible solución a mi "desamor bañil" decidí, también, comprar una mesa de comedor nueva, una "mesita de arrime" (que así parece que se llaman esas mesas angostitas, largas y altas que van contra una pared, no sé si se entiende) y restaurar unos muebles viejos (de uno de mis abuelos) para la cocina y el comedor.
La restauración de los muebles viejos no la hice yo. ¡Sólo me encargué de las directivas! Pero de todos los demás muebles, ¡sí! Los hice hacer "a mi medida" y pedí que me los entregaran con la madera virgen, de la pintura me encargué solita!! Debo confesar que, más allá del trabajo, el olor desagradable y la mugre de esos días, la emoción por ver si quedarían bien y cómo se verían en sus respectivos lugares hizo que me tomara sólo 3 días dejarlos listos, pintados y acomodados. Finalmente, el esfuerzo ¡valió la pena! 
El baño principal, que era mi mayor “preocupación” quedó de cuentitos, como quería, súper cómodo y lindo. Cambié también la cortina, hice hacer una con volados escalonados de broderie y plumetí en los tonos de mi baño, cuaaack, puse un espejo que ocupa toda la pared y compré una alfombrita nueva. Y ya que andaba con aires de cambio, aproveché, además, a cambiar los colores del living y de mi habitación. Pero eso sólo consistió en cambio de mantas, almohadones, acolchado y detalles en las cortinas. La cuestión es que, aparte del mini cambio decorativo que hice en las otras partes de la casa, me reconcilié al fin con mis baños! Especialmente el que quedó tipo "bosque encantado". Es más, ya me gusta el color y todo :P
Ustedes, ¿cambian seguido la decoración de sus casas o sus dormitorios? ¿Tienen alguna parte de la casa con la que no logran reconciliarse?

Y así quedó todo♥

¡NOS VEMOS!

2 comentarios:

  1. Renovar o morir, verdad?
    Soy tan clásica que en cuanto le encuentro acomodo a los
    muebles allí me quedo.

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  2. Totalmente. Algunos suelen hacer cambios de look personales, yo (en cuestiones de cambios) me inclino más por la decoración hogareña. Antes lo hacía con mayor frecuencia, ahora creo que aprendí a canalizar mejor mis “neurosis”, jeje. Aunque en este caso, el cambio era necesario. ;)

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